
Día 1: Argiñeta y Urkiola.

Empezamos nuestros días por el País Vasco visitando la necrópolis de Argiñeta. Consiste en una serie de sepulcros situados alrededor de la Ermita de San Adrián. Es un lugar muy bonito de ver, y, al ser pequeño, no lleva mucho tiempo verlo.
Después nos fuimos a conocer el Santuario de Urkiola. Se trata de una iglesia localizada en el corazón del Parque natural de Urkiola (se puede aprovechar para hacer alguna ruta por sus bosques) que es bastante particular por dentro, por lo que merece la pena entrar a verla.
Podréis aprovechar para hacer una parada, ya que al lado hay un parque infantil de madera muy divertido para los pequeños de la casa.

Día 2: Flysch de Zumaia.
Comenzamos visitando el increíble Flysch de Zumaia. Es una formación geológica prácticamente única en el mundo. Hay empresas que organizan visitas guiadas y en barco, por lo que podéis realizarla cómo queráis; nosotros fuimos a verlo por libre (el acceso es gratuito).
Al llegar a la playa, encontraréis un panel informativo donde se cuenta toda la historia y lo necesario para conocer esta maravilla geológica.
Tras esta visita, fuimos a comer y a dar un paseo por Mutriku. Es un precioso pueblo costero con casitas de colores. No es grande, pero tiene mucho encanto.
Día 3: San Sebastián.
Nada más llegar a San Sebastián, nos dirigimos a su Acuario. Si os gusta la vida marina, es una visita imprescindible si estáis en esta ciudad. Realizan visitas guiadas y actividades gratuitas para familias, ¡echad un vistazo en su web!
El resto del día lo dedicamos a pasear por la ciudad. Es grande y requiere de más días, pero nosotros, como ya la conocíamos, esta vez estuvimos solo uno y, por eso, no fuimos a un de los atractivos fundamentales que conocer en ella, el parque de atracciones del Monte Igueldo. Se puede llegar hasta arriba del Monte Igueldo, donde se localiza, de varias maneras, aunque la más auténtica es coger su funicular. Una vez arriba, se paga una entrada por entrar y otra para cada atracción que queráis probar.
Día 4: Vitoria.
El cuarto día nos dirigimos a Vitoria. Dedicamos la mañana a conocer la ciudad y hacernos la obligatoria foto con las letras de su nombre, después de comer, nos dirigimos al Parque de Salburua.
Es un gigantesco humedal lleno de miradores y paseos por los que observar gran cantidad de fauna y flora. Existen diversas rutas de diferente duración y hay cartelería en la que se puede leer información sobre los seres vivos que podremos encontrar en el parque.
Día 5: Bilbao.
Este día lo dedicamos a visitar Bilbao. Es imprescindible visitar a Puppy, la icónica escultura que se viste de flores a la entrada del Museo Guggenheim. Además, es importante recorrer el edificio por todos lados para encontrar a otra gran escultura, esta vez, de una araña, Mamá.
